miércoles, 24 de octubre de 2007

CÓMO SE CONSTRUYE UN INSULTO


En la búsqueda de bibliografía ad-hoc, di con "Puto el que lee: diccionario argentino de insultos, injurias e improperios" producido por la revista Barcelona.

Este diccionario, en su Anexo II, trae un cuadrito que enseña a construir insultos; por ejemplo:

- verbo en imperativo: Andá

- preposición: a

- verbo cagar en infinitivo: cagar

- lugar incierto: el carajo, la mierda, la concha de tu madre

- coma: ,

- refuerzo no obligatorio: boludo, forro, conchudo, etc.


Hay otros ejemplos pero para conocerlos deberán comprar el librito, donde también encontrarán una práctica "guía de gestos insultantes", para cuando las palabras huelgan.

Y ya que estamos insultando, deberíamos conocer las diferencias entre la calumnia y la injuria, para lo que me baso en una nota encontrada entre mis papeles, la que fuera escrita por Jorge Aulicino para el diario Clarín del 2 de noviembre de 1986 (demuestra una vez más que hace mucho que me intereso por las malas palabras):

Injuria: delito contra el honor que recibe penas de un mes a un año redimible a veces con multa.

Calumnia: injuria especial que consiste en atribuir a otro un ilícito concreto (debe ser concreto y determinado, porque los calificativos de ladrón, asesino o estafador, dichos en forma genérica, sólo constituyen calumnias simples). Se paga con penas de prisión de uno a tres años.

La ley juzga el carácter objetivo del insulto y no la intencionalidad. En este sentido, el derecho moderno abolió el criterio casi inquisitorial de juzgar con qué intención se dijo algo contra alguien. Y el carácter objetivo está dado por "la potencialidad ofensiva otorgada por la sociedad a un término determinado".

Ya sabemos cómo construir un insulto y lo que nos espera si somos llevados ante los Tribunales; ahora ¡a arremangarse!

2 comentarios:

Federico Fros Campelo dijo...

Estimada María del Carmen,
He leido con gusto tu nota, que me ha sido recomendada por mi amigo (y tu hijo) Andrés.

Me pareció genial que hicieras la distinción entre Calumnia e Injuria. Estoy interesado en la diferencia entre Blasfemia e Improperio. Has investigado en ellas?

Al respecto, me atrevo a afirmar que las "malas palabras" son manifestaciones explícitas de la transgresión social, articuladas por medio del lenguaje. No obstante, hay transgresiones implícitas (que también ponen en jaque a la moral social), que no necesariamente incluyen "malas palabras", pero que bien pueden ser más devastadoras en su efecto.

Tal es como, inclusive con consecuencias legales y habiendo sentado jurisprudencia, La Sra. Jueza Servini de Cubría calificó al difunto Tato Bores de Ludibrio y Eutrapelia en la justificación de la censura previa a uno de sus programas en 1992. (otros dos términos interesantes!!)

Aporto humildemente también dos modelos distintos de construcción de un insulto, ya que estamos, que incluyen interrogaciones. Por favor, no hacer uso de ellos (!):
A) Sugerencia cínica e increpante:
"Por qué no te vas a la concha de tu hermana?"
B) Pregunta Retórica pero con respuesta apresurada:
"Sabes lo que sos vos? Un mal parido, eso sos".

Abrazos!!
Fede

María del Carmen dijo...

Fede: me da mucho gusto que hayas visitado mi blog y más aún por recomendación de Andrés, ya que sé que a mis hijos les da un poco de pudor que su madre encare este tema.
Gracias por aportar pistas para futuros posteos (la parte jurídica aprovecharé para consultarla con las abogadas de la familia: Lucky, la mujer de Andrés, y Stella, la novia de Hernán). Casualmente había anotado ludibrio para indagar más sobre el tema y ahora sumás eutrapelia! ¡Qué hallazgo! Y qué recuerdo, porque el episodio de Tato está fresco en mi mente (la bendita jueza Burunbundía!)
Espero que tengas paciencia con mi modo espasmódico de postear y sigas visitándome. Cariños.