viernes, 31 de agosto de 2007

TABÚ


Escribí esto hace exactamente doce años
(agosto de 1995) pero lo siento actual





El Diccionario de la Lengua Española[1] dice que esta palabra proviene del polinesio tabú, lo prohibido, y tiene dos acepciones: prohibición de comer o tocar algún objeto, impuesta a sus adeptos por algunas religiones de la Polinesia y, por extensión, la condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar.
Según Norman L. Farberow, las primeras observaciones sobre el "tabú" -que también se conoce como "tapu, "katu" y "tambu"- en tanto noción y fuerza social, datan de 1771, y fueron las que el capitán Cook registró en su descripción de las costumbres polinesias en Tonga (Encyclopaedia Britannica, 1947). Cook analizó las clases y formas de tabú tal como aparecían en aquella cultura. El Webster's New International Dictionary (2a. ed.) define el tabú como algo que es "apartado o (hecho) sagrado por el uso religioso, o prohibido para ciertas personas o usos; tal que puede ser violado sólo al costo de liberación de poder mágico negativo". Es algo "vedado por tradición o uso social u otra autoridad; fuertemente reprobado como incompatible con las convenciones o creencias establecidas, a menudo entre los miembros de una clase particular ..." Es una interdicción sagrada que recae sobre el uso de ciertos objetos o palabras o la realización de ciertas acciones; la acción de imponer o el estado de estar sujeto a tal interdicción ... El tabú lo imponen por lo común jefes o sacerdotes ... El uso de los tabú se observa en la mayoría de las razas de cultura primitiva". Los tabú, sin embargo, no constituyen propiedad exclusiva de las culturas primitivas. Existen y ejercen poderosas influencias en todas las etapas de las civilizaciones más evolucionadas.
Sobre el tema, James George Frazer agrega[2]:
Incapaz de diferenciar claramente entre palabras y objetos, el salvaje imagina, por lo general, que el eslabón entre un nombre y el sujeto u objeto denominado no es una mera asociación arbitraria e ideológica, sino un verdadero y sustancial vínculo que une a los dos de tal modo que la magia puede actuar sobre una persona tan fácilmente por intermedio de su nombre como por medio de su pelo, sus uñas o cualquiera otra parte material de su persona.
Y David Loth[3], al inicio de su libro, dice:
Me propongo explorar en estas páginas los usos y costumbres que permitían a nuestros antepasados disfrutar de escritos sobre el sexo que poseían tanto gracia como verdad, y cómo fue que la alegría y la belleza se vieron desterradas de tales escritos. Asimismo, por qué se convirtieron en tabú las antiguas palabras que designaban los órganos genitales, los actos sexuales y las funciones excretoras, y fueron reemplazadas por alusiones despreciativas.


[1] "Diccionario de la Lengua Española"; Real Academia Española, Editorial Espasa Calpe, vigésima primera edición, Madrid 1992, tomo II, página 1930.
[2] FRAZER, James George; "La rama dorada"; traducción del inglés de Elizabeth y Tadeo I. Campuzano, Fondo de Cultura Económica, México 1986, página 290.
[3] LOTH, David; "Pornografía, erotismo y literatura"; versión castellana de Fernando Lida García, Editorial Paidos, Buenos Aires 1969, página 16.

2 comentarios:

josé fdez del vallado dijo...

Acabo de leer Otro viejo escrito y tabú. Mientras que en el primero coincido plenamente con el empleo de las malas palabras, gracias al segundo, he disfrutado y aprendido los asombrosos orígenes de la palabra "tabú." Un placer visitar tu blog. Saludos desde Madrid, España.

María del Carmen dijo...

Gracias José por tu visita! Es muy significativa para mí ya que soy hija de una madrileña.